Sentarse en Zazen; Resolver el Drama
Sentarse en zazen es uno de los actos más sencillos y a la vez más revolucionarios que podemos hacer. Pero no nos equivocamos está no es una revolución dramática, ruidosa y tediosa, sino que es una revolución silencios, y casi me atrevería a decir muda.
Desde la perspectiva del zen, zazen, la revolución real se batalla dentro de uno mismo principalmente, y no fuera como se cree habitualmente.
¿Y en qué consiste esta "lucha" revolucionaria? Se puede explicar de muchas formas pero yo voy a utilizar una que será asequible al entendimiento común: el Drama del Yo (ego)
La revolución silenciosa que llevamos a cabo cada vez que nos sentamos en zazen consiste en "resolver" este drama . Un drama que se despliega constantemente como una lucha de opuestos por obtener un resultado tras otro y que se reproduce de forma constante, automáticamente y de forma dramática. De hay que triunfe tanto el drama en nuestra sociedad.
Zazen abordar el drama desde una máxima expresión de sencillez; detener el drama de ego. Simplemente sentarse en zazen es resolver este drama, porque la esencia del drama del ego es que se reproduce a si mismo de forma automática y constantemente, provocando que uno como ser orgánico y portador de la naturaleza despierta, pierda ese contacto, digamos con su frecuencia de Buda.
Así que la clave está en este detenerse, dejar de seguir la inercia dramática, pararse en zazen, que nos lleva a un acto consciente al desnudar al ego de su disfraz dramatizador, gracias al percatarse de la naturaleza dramática polarizada del ego que constantemente se precipita sobre la obtención o la negación.
Zazen es el espejo de la consciencia, la frecuencia de nuestra naturaleza de Buda. Y es gracias a esta manifestación de nuestra verdadera naturaleza despierta, zazen, que uno se puede percatar como el drama es una representación ilusoria creada sin apenas conciencia.
Y es así de sencillo, este se desinfla como un globo en el que también se desinfla en su propio drama, para convertirse la experiencia en simplemente, la vida.
Hemos construido una sociedad adicta al drama, porque el drama (más drama más posibilidad de dopamina) es una droga que libera dopamina, en una recompensa rápida ligada al triunfo del ego.
Sin embargo lo a vida es un plato que se cocina a fuego lento dejando espacios al silencio y al trascurso pausado y presente de la vida.
Si

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