La Atención Plena
Fundamentalmente, nos aproximamos a la experiencia perceptiva desde una lógica y un modo de funcionamiento convencionales, basados en una dualidad básica de estímulo–reacción. A esta forma de operar podemos llamarla mente reactiva. Repetida en el tiempo, se convierte en una mecánica automatizada que no escucha al cuerpo orgánico y, de cierta forma, pasa por encima de él: lo somete. Y al hacerlo, somete también la experiencia, encerrándola en una fracción muy limitada de las posibilidades que ofrece la red orgánica global. En zazen, sin embargo, se trata de parar el funcionamiento de la mente reactiva frente al estímulo: dejarlo pasar, observarlo sin juicio y, de algún modo, olvidarnos también de nosotros mismos en ese proceso. Es aquí donde el campo perceptivo comienza a abrirse a una experiencia nueva, y la mente como una ampliación del organismo, puede acceder a otros espacios de su amplitud. La mente reactiva limita la experiencia y, con ello, cierra el campo orgánico que part...