Bienvenido 2026 !
Un año nuevo comienza, y, como siempre, ya está cambiando.
Nada se queda. Nada material o físico llega para quedarse.
La vida se despliega instante a instante, y en ese fluir —a veces amable, a veces incierto— se nos ofrece una posibilidad sencilla y radical: la presencia.
La impermanencia no es una idea filosófica ni una consigna espiritual. Es el pulso mismo de la experiencia: el cuerpo que respira, los estados que aparecen y desaparecen, las certezas que se aflojan, las preguntas que vuelven con otro rostro.
Este 2026 no se inaugura con promesas grandilocuentes, sino con una invitación silenciosa:
habitar lo que es, tal como es, ahora.
Este blog nace y renace en ese mismo gesto:
Un portal para compartir reflexiones, prácticas y miradas que no buscan fijar la experiencia, sino acompañarla. Sin prisas. Sin dogmas. Con presencia.
Si te acercas, que sea sin expectativas, en el espíritu desnudo.
Si te quedas, que sea un momento, un instante de eterno presente equivale a una eternidad.
Feliz 2026.
Que sepamos estar aquí y ahora

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