El Zen de Eihei Dogen (1200-1253)
“Estudiar la vía de Buda es estudiarse a sí mismo
Estudiarse a sí mismo es olvidarse de sí mismo
Olvidarse de sí mismo es ser certificado por todas las existencias
Ser certificado por todas las existencias es abandonar cuerpo mente, el propio cuerpo mente y el de los demás.
Es hacer desaparecer toda huella de despertar, hacer aparecer constantemente el despertar sin huella”
Eihei Dogen (1200-1253)
La traducción de éste poema, está basada en la traducción del maestro zen Taisen Deshimaru.
Este excepcional poema de Eihei Dogen (1200-1253), recoge de una forma sintética y verdaderamente profunda cinco perlas de la práctica del zen Soto. Parecería que Dogen la escribió para nuestra época. Sin qué sea un perderse en una exposición occidental, realiza una exposición poética y progresiva muy inspiradora y asequible a la psicología actual, sin perder el sentido de unidad e integridad de la enseñanza qué caracteriza la “lógica” de oriente, más concretamente del zen.
Podemos considerarlo como la ruta de la práctica continuada de la realización de la vía de Buda, “dividida” en cinco partes/principios unidas, qué nos muestran cinco perlas del zen de Dogen, con las qué nos encontramos sorprendidos los practicantes, especialmente los principiantes.
Antes de todo reconozco qué este es un poema vivo qué solo uno mismo puede profundizar, y qué por sí mismo tiene un significado qué no pretendo agotar con esta pequeña introducción qué desarrollo a modo de invitación a indagar y estudiar, como a Dogen le gustaba remarca -no el Budismo- sino en la Vía de Buda.
Punto 1º. El primer aspecto/encuentro: el encuentro con la Vía de Buda es Zazen.
“Estudiar la vía de buda es estudiarse a sí mismo”
Cuando nos acercamos al zen por primera vez, al zen de Dogen, a nadie deja indiferente qué este es ante todo todo una práctica; la práctica de zazen. Este es un hecho diferenciado de otras filosofías qué tienen sus bases más en un contenido y desarrollo dialéctico. Como popularizó el maestro zen y continuador de la obra de Dogen, Taisen Deshimaru, el zen es zazen.
Hay que considerar que esta expresión del zen (la del primer verso) trasciende el enfoque occidental, en el que se distingue entre un conocedor y un objeto de conocimiento. Se trata de una forma de “entendimiento” formulada por un maestro zen que vivió en el Japón feudal, muy alejado de nuestra psicología y dotado de un lenguaje rico en matices.
Este estudiar la vía ならふ (習ふ / 学ぶ en japonés moderno) es una palabra mucho más rica de lo que parece en ese contexto que incluye varios matices simultáneos:
aprender
estudiar
practicar
ejercitarse
entrenarse
habituarse a
imitar / seguir un modelo
familiarizarse con
disciplinarse en
Así, este “estudiar la Vía de Buda”, como bien entendemos los practicantes del zen, adquiere una amplitud que trasciende el sentido occidental de la palabra “estudio” y abarca, de forma simultánea, todos estos matices.
En un intento de profundizar en el contenido, sin ánimo de agotarlo y apuntar un poco al grano del zen, podemos traducir la primera frase como;
“Estudiar/entender la vía de Buda es practicar/estudiar a sí mismo” o “Estudias la vía de Buda es sentarse en zazen”
Y este es el sentido de practicar/estudiar del zen, no desde un estudio desde nuestra lógica y entendimiento personal, va más allá y conlleva la práctica, con nuestro cuerpo mente como unidad y sujetos de derecho propio.
Estudiarse a sí mismo conlleva al sujeto de “estudio” como el centro o foco central de la comprensión y realización del estudio vía, y no a un sujeto o algo externo, sea otro ser divino o mortal.
De esta forma el primer verso conlleva varios hechos diferenciados qué están íntimamente unidos:
- El estudio de la vía Buda es una práctica/estudio qué es llevada a cabo por cada individuo, en sí mismo.
- No sé trata de buscar en textos u otros, sino en sí mismo. Está es una de los sellos de la enseñanza de Buda; la naturaleza de Buda es parte intrínseca de nuestra naturaleza, qué cada cual puede descubrir mediante el estudio de la vía de Buda.
- El estudio de la vía de Buda, no es algo qué está fuera, sino en el propio sí mismo.
El hecho significativo qué encarna la esencia de este primer verso es práctica de zazen
En esta dirección encontramos una indicación importante en el último sermón del Buda; “ser vuestra propia isla y refugio, qué el Dharma vivo (zazen) sea vuestro único guía, no dependas de nadie”
Punto 2º. El segundo aspecto/encuentro: ¿quién o desde donde se estudia la vía? el abandono del yo: Shikantaza
“Estudiarse a sí mismo es olvidarse de su mismo”
Este olvidarse de sí mismo es el segundo encuentro radical en el encuentro con el zen de Dogen, qué los practicantes occidentales encuentran y muy a menudo los conmueve profundamente.
La mítica pregunta, ¿para qué sirve el zen? para nada (mushotoku=sin meta). Simplemente sentarse en este espíritu de no provecho, que se conoce en el zen como Shikantaza. Esta es la posición radical qué corta de golpe la dialéctica occidenta y nos deja en uno mismo “desnudos”.
Este es el segundo aspecto fundamental y radical de la práctica del zen de Dogen, el “olvido” del yo. El dejar a un lado el personaje como sujeto entendedor y “simplemente” sentarse en zazen, practicar la vía (estudiar la vía Buda) desde esta ausencia y no participación activa del yo, más allá del hecho qué nos lleva hasta el cojín de zazen.
Esta es la disposición radicalmente diferente, qué posibilita una apertura a la percepción directa de la experiencia. El simplemente sentarse en zazen sin meta (mushotoku): shikantaza.
El yo, habitualmente está limitado por su propia estructura condicionada por el devenir de la historia de la persona, de donde nace el personaje, qué es “olvidado” en zazen.
Este segundo verso conlleva un hecho diferenciado y radical para la psicología occidental:
Estudiar a uno mismo es olvidarse de uno mismo , dejar un lado al sujeto (el personaje) y se resume como ya he dicho en un palabra rica en matices: Shikantaza
La palabra japonesa Shikantaza (只管打坐) es un término del budismo zen, especialmente de la escuela Sōtō Zen. No tiene una única traducción exacta al español, pero se puede entender descomponiendo sus partes:
Desglose del término
只 (shi) → “solo”, “únicamente”
管 (kan) → “ocuparse de”, “concentrarse en”
打坐 (taza) → “sentarse en meditación” (zazen)
Shikantaza y Mushotoku: inseparables
En la enseñanza de Dōgen dentro de Sōtō Zen, Shikantaza (只管打坐) no es solo “sentarse”, sino una práctica completamente libre de intención de ganancia, lo que conecta directamente con Mushotoku (無所得).
¿Qué es Mushotoku?
無 (mu) → “no”
所得 (shotoku) → “ganancia”, “provecho”, “logro”
Mushotoku se traduce como:
“sin objetivo”
“sin espíritu de provecho”
“sin buscar obtener nada”
Así el verdadero sentido de la palabra Shikantaza en el zen Soto sería, solamente sentarse en zazen en el espíritu Mushotoku. Es esto sintéticamente lo qué significa:
“Estudiar a uno mismo, es olvidarse de uno mismo”
Punto 3. El tercer aspecto/encuentro. El encuentro/emergente en la experiencia de zazen, unidad: Samadhi
“Olvidarse de sí mismo es ser certificado por todas las existencias “
En este olvidarse de sí mismo y pararse, qué se experimenta principalmente en zazen (dejar de seguir la inercia automática del yo) surge una disolución del personaje y una observación testigo (desde la totalidad cuerpo mente). Esta experiencia/realización nos permite nacer a la unidad de la experiencia en el aquí y ahora continuo.
Sesshin es la palabra zen que se usa para referirse a realizar un retiro intensivo de zazen y su significado es ‘tocar la mente/corazón’ o ‘reunir la mente en uno mismo’.”
La palabra japonesa sesshin (接心) se compone de:
setsu (接): tocar, conectar
shin (心): mente, corazón, espíritu
El tercer aspecto conlleva el hecho radical en el zen, como la experiencia fundamental en zazen. Tocar (o mejor dicho …dejarse tocar por) el espíritu/corazón -shin-, experiencia de unidad o Samadhi.
El 4 paso. El cuarto aspecto/encuentro. Abandonar cuerpo y mente; el despertar de Dogen.
Ser certificado por todas las existencias es abandonar cuerpo mente, el propio cuerpo mente y el de los demás.
Salvando las distancias, quizás esta e parte nos permite una reflexión sobre la visión o interpretación occidental y terapéutica del texto, ya qué identifica este abandonar el propio cuerpo mente, con además abandonar el cuerpo mente de otros. ¿dónde empieza lo propio y lo común? Hay una frontera muy fina qué en muchos casos cuesta distinguir, y qué finalmente nos lleva a considerar toda experiencia bien sea propia o ajena, como Mujo, impermanente e ilusoria, y finalmente abandonar.
Dōgen llevaba ya un tiempo en China, entrenando en la via del zen, de Buda con su maestro Niojo.
Una noche en el zendō, los monjes estaban sentados en el dojo en zazen, en silencio absoluto. No se escuchaba ni la respiración… y quizá el roce de las túnicas.
Entonces en un momento dado, uno de los monjes, vencido por el cansancio, empezó a cabecear.
De repente, Nijo se levantó.
Sin dudarlo, tomó su zapatilla y la lanzó contra el monje.
El golpe rompió el silencio.
Y entonces gritó con una fuerza que atravesó toda la sala:
“¡En zazen se abandona cuerpo y mente!
¡¿Qué sentido tiene dormir?!”
En ese preciso momento, algo en Dōgen qué se encontraba cerca del suceso, se quebró.
No fue un pensamiento.
No fue una reflexión.
Fue como si:
toda búsqueda cayera de golpe
todo esfuerzo por “alcanzar algo” se disolviera
su identidad entera se soltara
cuerpo y mente… cayeron
No quedó “alguien meditando”.
Solo la pura realidad tal como es (Mushin)
Parece qué en esta experiencia, Dogen realizó el verdadero abandono, no solo de su propio mente-cuerpo, también el que le rodeaba.
Punto 5. El quinto aspecto/encuentro. La continuidad del despertar sin huellas: Dokan o el anillo de la vía de Buda
(abandonar cuerpo mente, el propio cuerpo mente y el de los demás)
Es hacer desaparecer toda huella de despertar, hacer aparecer constantemente el despertar sin huella”
La frase nos habla de la continuidad de la experiencia de abandonar y del despertar en zazen, en la línea qué se desarrolla el texto: en el olvido de sí mismo.
En este espíritu qué en el zen se manifiesta como Mushotoku (sin meta) y termina manifestando Hishiryo (conciencia cósmica).
Nos encontramos la palabra cuyo significado (junto con mushotoku y shikantaza) representan la quinta esencia sintética de la enseñanza/práctica de zen Soto, el zen de Dogen.
La palabra japonesa Hishiryō (非思量) es un término clave en el zen, especialmente en las enseñanzas de Dōgen dentro de la escuela Sōtō Zen. Como pasa con Shikantaza, Mushotoku y otras lo sabrás del zen, no tiene una traducción única, pero se puede entender mejor descomponiéndola.
Desglose del término
非 (hi) → “no”, “más allá de”, “no-”
思 (shi) → “pensar”
量 (ryō) → “medir”, “calcular”, “conceptualizar”
Traducciones posibles
Dependiendo del matiz, Hishiryō puede traducirse como:
“No-pensamiento” (pero no en el sentido de ausencia total de mente)
“Pensamiento, más allá del pensamiento”
“Pensar sin pensar”
“Más allá de pensar y no pensar”
Hishiryo unida a Shikantaza y Mushotoku engloba en síntesis zen, la totalidad del poema de Dogen.
Después del satori, continuando la historia de la zapatilla…
Más tarde, después de su experiencia al despertar en el dojo en esta historia zen de la “zapatilla” , Dōgen fue a ver a al maestro Ninojo a su habitación, se postreno realizando sampai (tres posternaciones) y se dirigió al maestro a modo de entrevista íntima personal (Dokusan):
Y dijo “Maestro he abandonado cuerpo y mente.”
Niojo lo miro, y respondió:
“Has abandonado cuerpo y mente…
pero debes abandonar incluso ese abandono.”
Dongen en profundo silencio realizó Senpai como acto qué va más allá de las palabras y de los pensamientos.
Tras este evento Eihei Dogen recibió la certificación (Siho) de su maestro Niojo.
Esta historia también explica cómo no es suficiente con despertar, sino qué hay qué hacer aparecer constantemente el despertar sin huella.
En el espíritu de los patriarcas, las últim
as palabras qué el maestro Taisen Deshimaru pronunció a sus discípulos cercanos fueron:
! Continuar zazen eternamente ¡

Comentarios